jueves, 19 de junio de 2014

Caso Ledo: con nuevas pruebas, piden la indagatoria de Milani

Los crímenes de la dictadura La familia del soldado mostró un documento del ejército que lo señalaba como “subversivo”.
Presentación y reclamo. La mamá y la hermana del soldado Ledo, ayer en La Rioja, junto a ex presos políticos.

Al cumplirse 38 años de la desaparición del conscripto Alberto Agapito Ledo, su hermana Graciela y su mamá Marcela Brizuela de Ledo, Madre de Plaza de Mayo de La Rioja, pidieron a la justicia federal de Tucumán que cite a prestar declaración indagatoria al jefe del Ejército, general César Milani. para empujar el reclamo presentaron ante la fiscalía tucumana un documento redactado por la Inteligencia del Ejército, en el que se señala a Ledo como integrante de una “célula subversiva” y una persona de “extrema peligrosidad”: con estos papeles, respaldan su denuncia de que Milani no podía ser ajeno a la represión en La Rioja.

Las abogadas de los familiares del conscripto presentaron al fiscal Carlos Brito un escrito en el que piden que se cite a declarar a Milani, quien siendo subteniente firmó el acta de la supuesta deserción de Ledo, que a la postre resultó falsa.

“La causa está paralizada desde hace bastante tiempo y no vemos ánimo de profundizar la investigación, sino todo lo contrario”, señaló Graciela Ledo, quien ayer estivo acompañada por ex presos politicos durante la dictadura y por Rogelio De Leonardi, secretario de derechos humanos de la CTERA de Hugo Yasky. En rigor, el expediente no se movió más después que el juez federal de Tucumán, Daniel Bejas, procesara en agosto del año pasado al ex capitán Esteban Sanguinetti, por ser quien llevó a Ledo a la selva tucumana (ver “Un ‘desertor’...”).

Otro argumento para sostener el reclamo es precisamente que en aquel momento Sanguinetti le ordenó a Milani “que investigara exhaustivamente” la presunta deserción de Ledo.

Pero ahora la querella consiguió un documento “de la propia Inteligencia del Ejército”, datado en agosto de 1976 (Alberto había desaparecido en junio), que prueba que Milani, revistando en la sección Inteligencia del Batallón de La Rioja, no podía ignorar lo que estaba sucediendo, ya que Alberto era su asistente personal” dijo Graciela Ledo. para su mamá, el traslado del conscripto desde La Rioja a Tucumán “fue con el objetivo premeditado de matarlo o hacerlo desaparecer”.

El documento presentado ayer fue elaborado por la sección Inteligencia del Batallón 141 de Ingenieros, que entonces estaba en La Rioja. En él, el Ejército le endilga a Ledo integrar una “célula subversiva” y efectuar acciones junto al soldado Roberto Nicolás Villafañe y otros civiles. Villafañe fue asesinado el 30 de agosto de 1976. Por su muerte sólo fue condenado el cabo José Rodríguez.

El informe de los militares destaca además la presunta extrema peligrosidad de Ledo.

La querella plantea que Milani sabía esto. Graciela Ledo advirtió además que “detrás de la situación de Milani se esconde toda una camada de militares que participaron de la represión, aún siendo jóvenes como él, y que ahora buscan pasar inadvertidos y evitar la justicia. Pero nosotros no lo vamos a permitir”.

Las abogadas también apuntaron contra los civiles “que participaron de la represión y están quedando fuera de todo juicio”, y pusieron como ejemplo a los directores de la cárcel riojana, donde se torturó.

Un “desertor” a quien nadie buscaba

Mientras hacía la conscripción, el riojano Alberto Ledo estudiaba Historia. El 20 de Mayo de 1976, Día de La Rioja, fue trasladado a Monteros, Tucumán, junto a un grupo de soldados, para participar en el operativo antisubversivo Independencia.

En la noche del 17 de junio salió tres veces del campamento junto al capitán Sanguinetti, quien era responsable de las obras viales del batallón. Iban a “hacer una recorrida por la zona”. La última vez, Sanguinetti volvió solo: indicó a los otros conscriptos que junten las pertenencias de Ledo y ordenó al entonces teniente Milani que investigue la “deserción”del soldado y haga el acta respectiva.

El 4 de julio, Marcela la madre de Alberto, fue a Monteros a preguntar por su hijo, que había cumplido 20 años dos días antes. Para su sorpresa, en el campamento le informaron que había desertado. Pero nadie, ni de la policía ni del ejército, había ido a preguntar ni a buscarlo a su casa, cosa que debió haber ocurrido si la presunta deserción hubiese sido investigada “exhaustivamente”.

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